martes, 22 de octubre de 2013

Las nubes de Azorín



El autor narra una versión diferente sobre el desenlace de la obra de la Celestina de Fernando de Rojas. En ésta ninguno de los protagonistas muere. Es más, se casan y tienen una hija, Alisa. Azorín se sirve de las nubes y la descripción de todas sus clases para expresar la idea principal del texto: el eterno retorno.

Esta idea se ve reflejada en el momento en el que Calisto está pensativo en su casa y contempla como el inicio de su historia de amor que él un día vivió se vuelve a repetir, pero esta vez de mano de su hija. Esa idea de eterno retorno queda recogida principalmente en los siguientes fragmentos: “las nubes nos dan una sensación de inestabilidad y eternidad…Estas nubes que miramos las miraron hace doscientos, quinientos, mil, tres mil años, otros hombres con las mismas pasiones y las mismas ansias que nosotros” y “vivir es ver volver. Es ver volver todo en un retorno perdurable, eterno; ver volver todo –angustias, alegrías, esperanzas- como esas nubes que son siempre distintas y siempre las mismas, como esas nubes fugaces e inmutables”.


Por último y en cuanto a la forma, destaca descripción profunda y abundante, a través de la cual podemos llegar a conocer con gran detalle el entorno en el que se desarrolla la acción y el mundo interior de Calisto en ese momento de su vida. 

lunes, 21 de octubre de 2013

Una mirada crítica sobre la ideología de los textos teatrales para niños




         De cara al público infantil y juvenil, el género dramático ha sido convertido, sobre todo por los cánones impuestos por las editoriales, en un género estereotipado que consolida cada vez más la barrera entre dicho público y el verdadero teatro. Otra de las consecuencias de la situación es el distanciamiento voluntario de este campo protagonizado por muchos prestigiosos escritores. Tanto es así que la calidad de las producciones literarias infantiles llega a ser considerada como deficitaria. 

           Un análisis del contenido y finalidad de estas obras respaldan las afirmaciones anteriores. Son cuatro las características remarcables por su reiterada y marcada presencia en los escritos: el maniqueísmo, el modelo ejemplar del niño, la fuerte presencia de la religión católica y los mensajes aleccionadores. 

           En primer lugar, se define maniqueísmo como el encasillamiento de los personajes en buenos y malos, sin ahondar en más detalles. Además, los primeros siempre son premiados y los segundos son castigados. De esta forma, cada grupo se caracteriza por una serie de valores y comportamientos incompatibles con la heterogeneidad existente en la personalidad real de cada individuo. 

        En segundo lugar y en esta misma línea, el niño es concebido como un modelo ejemplar a seguir, virtuoso por su incondicional pureza, alegría y sinceridad. Sin embargo, se vuelve a obviar la compleja combinación de características positivas y negativas propias de los niños. 

         Otra realidad presente en las obras es el catolicismo, ya que los rezos, la fe en la existencia de un Dios, la confianza en su voluntad, los ritos o símbolos son elementos que denotan ese carácter religioso. 

       Así mismo, también impera una finalidad pedagógica en la que se transmiten una serie de valores, donde, en ocasiones, todavía no se ha superado el modelo sexista. De manera que la moraleja es el punto en el que culminan la mayoría de obras. A modo de ejemplo tenemos: la gratitud; el amor y cuidado a los padres; la tolerancia a lo diferente; la sabiduría, la astucia y la valentía como valores a los que deben aspirar los niños y el modelo de mujer buena, bella, dulce y humilde con el que deben identificarse las niñas. 

      Por último, la autora reflexiona sobre la necesidad imperante de un género dramático en el que encontremos historias de calidad que no hagan caer al lector en el aburrimiento y la monotonía que normalmente lee.

domingo, 20 de octubre de 2013

Comentario sobre el texto "Las nubes" de Azorín.

    La obra de Azorín de Las nubes es una prolongación de la obra de La Celestina de Fernando de Rojas. Prolonga ese final de la obra pero proponiendo un final alternativo en el que Calixto no muere, y se habla de la vida en pareja con Melibea, incluso menciona la existencia de una hija.

    Quizá, con esta obra de Azorín, el lector puede ver cómo se imagina o cómo interpreta los personajes, ya que es algo subjetivo y dependerá de cada lector, y además y partiendo de eso, cómo se imaginaría la continuación de sus vidas si el final no fuese el de una tragicomedia, es decir, cómo es su final abierto de la obra de La Celestina si Calixto no muriese.

    Por un lado, habrá lectores a los que les guste la idea de proponer un final alternativo modificando el final “triste” de La Celestina. Pero por otro lado, habrá lectores a los que no les interese este final prolongado que propone Azorín y prefieren quedarse con la obra de La Celestina en sí, con el final original.

    En mi opinión, prefiero el final original, ya que creo que el final propuesto por el autor de La Celestina es una de las cosas que hace la obra diferente y la cataloga como tragicomedia. Y además he tenido alguna dificultad a la hora de entender bien algunas palabras del texto, y he tenido que releerlo varias veces. He tenido dificultad con el significado de algunas palabras como “extático”, “mancebo”, “bruñida”, por ejemplo. Pero no solo por las palabras, sino porque además he observado algunas frases que no comprendía si estaban escritas así por estética del autor y la época o porque son errores de concordancia. Por ejemplo en las frases “Calixto está en el solejar, sentado junta a uno de los balcones” o “Y sin embargo, Calixto, puesta la mano en la mejilla, mira pasar a la lejos sobre el cielo azul las nubes”.


Ana Gómez Romero

viernes, 18 de octubre de 2013

"Las nubes" de Azorín.

          Azorín se atreve a reinterpretar la historia de Calisto y Melibea, le da una vuelta de tuerca a la trama que inventó Fernando Rojas con la intención de hacernos leer de nuevo una historia.

       Algunos lo han llamado iluso por ver indicios donde según ellos no había.  ¿Pero acaso no tenía derecho a hacer su reinterpretación de la obra? Azorín no es más que otro romántico que piensa que el amor puede triunfar, que le quiere contar a la sociedad cómo esta historia de amor es como todas las demás, ya que para él todo tiene un orden y nada tiene un principio y un final, sino que todo es un eterno retorno.


         Así como, no podría haber reescrito la historia sin pensar en el saber del lector. Sin estar seguro que éste ya conocía la historia, que su intertexto lector recordaría esta trágica historia de amor entre Calisto y Melibea. Porque sólo entonces podría contarle su versión de los hechos y hacerle creer que en La Celestina, otro final también es posible.

miércoles, 16 de octubre de 2013

El teatro, cenicienta de la literatura infantil


El teatro infantil y la dramatización se dejan de lado cuando se habla de Literatura infantil. Esto se demuestra con hechos como que no abundan ni permanecen ediciones, consiguiendo así, privar al público de éstas. Como se ve, la falta de teatro infantil es un hecho, pero también lo es el desaire que le hace la crítica literaria, la historia de la literatura y la industria editorial.
Este acontecimiento  es sobretodo paradójico, ya que se conocen circunstancias que sitúan al teatro infantil en lengua española en posición ventajosa respecto a los otros géneros. Alguna de estas condiciones es que hay muchos escritores consagrados que escriben obras teatrales infantiles como Benavente, Casona o Laura Olmo. Por tanto, con esto se demuestra que el teatro no es un suceso tan insólito entre nosotros.
En cuanto a la dramatización, no es de extrañar que las nuevas orientaciones pedagógicas reclamen su introducción en la enseñanza. No obstante, no se debe olvidar que ésta jamás puede ser fruto de la improvisación y que para interpretarla o enseñarla se debe tener un mínimo de conocimientos históricos y de crítica literaria. Actualmente, hay muchos autores que luchan por darle un papel principal al teatro y la dramatización, entre éstos, destaca Jacinto Benavente.
Este autor defendía la necesidad de un teatro infantil para niños  escrito por autores reconocidos, ya que consideraba que los niños eran los grandes olvidados de la sociedad. Por este motivo, él creía que era necesario un teatro sin ironías, que no fuera demasiado inocente ni con una pretensión  docente o utilitaria. Pero sí con hechos alegres, fantasiosos,  entusiastas y esperanzadores. Otro aspecto que repudiaba era que los niños actuaran en los teatros, sí podían verlos o representarlos con un fin lúdico, pero no como trabajo profesional.

Su proyecto fracasó por la mentalidad de los padres burgueses, pero aún así realizó obras grandiosas como El príncipe que todo lo aprendió en los libros, La Cenicienta o Y va de cuento, entre otras. No obstante, también hay que destacar la aportación que su trabajo ha tenido al teatro infantil, ya que fue uno de los primeros en valorar a los niños, abrió la brecha para que otros autores escribieran teatro infantil e impulsó que se financiara o subvencionara proyectos como el de él. 

martes, 15 de octubre de 2013

Comentario del artículo Las Nubes

Comentario del artículo Las nubes, de Azorín.

    El texto Las nubes, forma parte de la obra de Azorín llamada Castilla, una recopilación de catorce artículos que vieron la luz por primera vez en distintos periódicos, pero a pesar de ser en un principio independientes conservan una coherencia temática.

     Los temas principales son el eterno retorno y el paso del tiempo, temas muy recurrentes en los textos de Azorín como podemos comprobar en otros artículos de la misma recopilación, como Una ciudad y un balcón o Una flauta en la noche.

   En las nubes de Azorín se toma como referencia La Celestina, de Fernando de Rojas, una obra que no es del gusto del autor, debido a la falta de coherencia de su argumento, en consecuencia escribe este texto con un final alternativo en el que Calisto y Melibea se casan finalmente, al contrario que en la obra original, en la que Calisto mure al caer de una escalera y Melibea se suicida.

    En cuanto al estilo de Azorín en Las nubes, se puede observar, como es habitual en sus artículos, un gusto especial por las oraciones cortas. Esta brevedad en las oraciones, otorga al texto una gran fluidez narrativa y descriptiva, le dan agilidad, pero a pesar de la rapidez el tempo es lento debido a la cantidad de detalles que incluye en las descripciones.

   En las descripciones son habituales las series binarias de adjetivos unidos mediante una conjunción como “casa ancha y rica”, “nítida y bienoliente ropa”. Pero también se observa una triple adjetivación, abundante en su obra: “vientre limpio, redondo y rezumante”, “rosas amarillas, blancas y bermejas”.

     Azorín trata de dar ritmo y musicalidad al texto mediante el uso de repeticiones “las hay grises sobre la lejanía gris”. La misma finalidad pretende con el uso de las interrogaciones retóricas que aparecen a lo largo del artículo.

Publicado por: David José Ruiz Murcia

Educación Integral

Un vídeo muy interesante que nos ayuda a reflexionar sobre nuestra labor docente.


Una reflexión sobre qué significa educar y el papel de los docentes. ¿Por qué no funciona la educación tradicional? ¿Es posible motivar a los alumnos de este sistema? ¿Responde la educación tradicional a las necesidades genuinas de los seres humanos?
Es posible que en un futuro cercano, las cosas puedan llegar a ser diferentes.
Haz tu propia reflexión.